Son las 15:00h... Me deslizo chocándome por la calle
Fuencarral, el sol me deslumbra, tengo sueño y se me han olvidado las gafas.
Debo de parecer una especie de rompetechos con coletas. Intento permanecer
concentrada en el objetivo a obtener, una flamante mochila que hable de mí
mejor de lo que yo lo hago. Pero no es facil la verdad...

Tengo un sueño terrible, así es que tendré que actuar bajo parámetros como el
gran androide que en el fondo soy: "Caminarrr, girarrr cuello, observarrr
escaparate, mirarrr precio, escandalizarr, blasfemarrr, seguirrr
caminando" Parece sencillo si no fuera un día como el de hoy y si la calle
no fuera la que es.

Antes de comenzar esta búsqueda desesperada del objeto que no me hará feliz
aunque yo estoy convencida que si, me he detenido, he vigilado el trayecto de
reojo y he trotado directa al bar: " Necesito planificar esta menudencia
existencial como una operación militar, robaré servilletas y me tomaré una
caña...para...mmhhh.... disimular, por ejemplo" Las excusas que las frikis-cool
como yo ponemos para pimplar en los mediosdias son tan ridículas como las
excusas para follar de las pelis porno. En España, cuando entro a un bar de los
de palillo,jamón, lejia y parroquianos con el codo pegado a la barra me siento
como si metiera las rodillas debajo de las manta de una gran mesa camilla... es
como si el pais se convirtiera en un salón con estufa...un tremendo patio de
porteras.

Me trago una sucesión de cañas ante la estupefacción del orondo camarero que no
sé porque puñetas no para de rellenarme el plato de los cacahuetes y las
patatas. De reojo veo que alarga el cuello y adopta el mismo gesto que pondría
un gorrino escuchando a Becket:

"D-eeee-b-i-a-nnnn...." Recita leyendo el título del libro que he
dejado sobre la barra.. Quiere saber si se trata de un libro guarro o la última
entrega de Corin Tellado. Le explico que es un libro de informática porque
pienso que no va a entender nada...

" Eso es como el vista"?? Le observo atónita y aterrada. " Ud
debería de hablar de sol y sombra, de anises, de calamares pringados de aceite
y de la quiniela" Pero en su lugar le respondo que más o menos pero
gratis, por vaga, para que se sienta bien alardeando sus conocimientos
informáticos y porque la gran hermana del open source no me está mirando en
estos momentos.

Pago y bajo de mi silla como si descendiera una montaña, ahora sí que me
deslizo, la luz blanca que deslumbra se derrama sobre mí como agua de ducha y
caen fragmentos de colores en vez de gotas. Arrugo la nariz y sonrío.

Ahora sé que lo que quiero es una mochila para irme de vacaciones a un lugar
donde no esté yo. Así de literal y sin reservas. Me compro una mochila de
exploradora y la quiero tanto pero tanto de repente que se me hincha el corazón
como cuando miras tus tebeos de la infancia aunque esta mochila y yo nos
acabamos de conocer. No es una mochila de ciudad, no pega nada en la jungla del
asfalto. Me miro divertida en los escaparates y pienso que tengo aspecto de ir
de paso. Mi mochila viajera me acaba de otorgar nacionalidad de ninguna parte
porque nadie que se pasee con ella a la espalda tiene aspecto de pertenecer al
lugar por el que anda.